Cuando volví a encontrarme con Vasco, ya tenía dieciséis años. Vestía como un pequeño delincuente y estaba acompañado por un grupo de jóvenes problemáticos. Los vi pasar frente a mi tienda de pasteles.
Durante estos años, he llevado una vida cómoda y sin preocupaciones. Viajo ocasionalmente y participo en actividades benéficas...