—no te pienso comer— le da una mirada tan sensual a Ada que automáticamente a ella se le eriza piel —solo quiero ayudarte con las zapatillas
—¡Yo me las coloco! No te preocupes— dice y traga grueso
—deja el miedo, solo quiero ayudar— se termina acercando y luego se agacha con elegancia...