Evelyn Peterson
Jack entró a su habitación y me entregó un cambio de ropa doblado. La acepté.
― ¿Tienes hambre? ―negué. ―Tienes que desayunar algo, ¿Qué te parece si hago un poco de avena y fruta picada? ―asentí. Estaba sentada en la orilla de la cama, había dormido con la misma ropa...