De alguna manera sentí que ambos nacieron para molestarme. Rodé los ojos y me acomodé en la silla en cuanto mi padre soltó una leve risa divertida por mi reacción.
—Bien, Jax. ¿Cuándo será la boda? —cuestioné, entre dientes y mirándolo a los ojos.
Él inhaló hondo, pude notar cómo su pecho...