—¡¿Donde demonios estás?! —Abby alejó el teléfono de su oído mientras los gritos de Kerry seguían y seguían, tal vez no fue la idea más brillante escaparse con John sin decirle absolutamente nada a Kerry, sobre todo porque sus hermanos seguían husmeando en los alrededores.
—¿Quieres calmarte? Sólo estoy con John...