Despertar con el sonido de los pájaros cantando no era cómo lo pintaban en la televisión. Más bien se sentía cómo si los malditos animales estuvieran desgarrando sus tímpanos.
Demasiado temprano para ésta mierda, pensó Abby.
Resignada se levantó dispuesta a apuñalar pollos o lo que sea pero acabó cerrando la ventana...