Abby despertó desorientada en medio de revoltijo de sábanas que conocía muy bien.
Estaba en su habitación.
Sola.
—¡Maldita sea! —gritó tirándose nuevamente en la cama con pesadez. Por supuesto que ella había sido tan estúpida para quedarse dormida cuando iba a tener algo con John.
No pude evitarlo, pensó tratando de consolarse a...