Esther contuvo el aluvión de llanto de su hermanastra mientras trataba de cerrar la puerta, pero le era complicado, la herida le dolió en el costado y la palma de la mano estaba palpitando, pero sostuvo a la muchacha.
— ¿Qué pasó? — le preguntó Esther, pero la muchacha lloraba y...