—¿E-En donde…estoy? — musitó casi imperceptiblemente para si misma.
Eufemia sentía su cabeza dolerse. Intentando tocarla, notaba que tanto sus manos y pies estaban atados, y se hallaba sobre una blanca cama de pieles. Alarmada, miró lo mejor que pudo a su alrededor para intentar comprender en donde era que se...