—¡Que las mujeres y los niños huyan a las montañas! ¡Los demás, mantengan la barricada, debemos de resistir hasta que lleguen los refuerzos! —
El amanecer, se teñía de rojo en las fértiles tierras de los Fenrir. Un rugido generalizado que mesclaba la valentía y el horror, cimbraba los campos manchados...