La expresión en el rostro de Mauricio se tornó mucho más maquiavélica, al punto en el que Adeline intuyo que estaba tramando algo mucho peor.
—Tu amante acaba de llegar—le sonrió de forma desquiciada—. ¿Qué dices? ¿Lo dejamos entrar? ¿O lo dejamos de espectador? —agregó con malicia.
Adeline negó con miedo ante...