Adeline se sentía ansiosa, mientras escuchaba el tono de llamada. Un repique, dos, tres, y su hermano no contestaba. No podía evitar preguntarse qué estaría haciendo, ya que siempre estaba muy atento al teléfono.
—Adeline —saludo con un tono de voz extraño, agitado.
—Gustavo, hasta que contestas —se alivió ella.
—¿Qué ocurre,...