Al día siguiente, Inmaculada se dirige a la comisaría para ir a ver a Bryan. Avivadamente llega hasta su oficina y toca sutilmente la puerta antes de entrar:
—Buen día, Bryan.
—Inmaculada, ¿cómo estás?
—Estoy un poco molesta contigo, no tenías que exponer a mi esposo como un delincuente.
—Lo siento, solo cumplía con...