—Buenas tardes mi amor—saluda a Ángel con mucha serenidad.
—Inmaculada mi vida—se maravilla Ángel y deja la copa en su escritorio. Charlotte por su parte, se siente triunfante, piensa que provocó los celos de Inmaculada nuevamente.
—Amor disculpa, estaba la puerta entre abierta y Ana no está en su puesto.
—No te preocupes...