Al despertar sentía todo el cuerpo entumecido, tanto que hasta respirar dolía.
«¡Maldición! Este ha sido el mejor sexo de mi vida»
Sin poder evitarlo una gran sonrisa se dibujó en mi rostro.
—Espero ser el protagonista de esa magnífica sonrisa. —pronunciaba mientras sus manos expertas juguetonas me estaban masturbando.
—Ahh…Vincent.
—Si, así di mi...