—Ponte el cinturón de seguridad—le ordené a Gabriel mientras ajustaba el volante, el asiento y los espejos de la camioneta.
—Está de más decirte que ésta camioneta resiste las balas, pero no los golpes ni los raspones, y es una asignación de la embajada de Portugal.
—Oye gracias, eso me quita toda...