—No puedo creerlo de verdad. No lo esperaba de ninguno—Fernando manejaba a la casa. Mike iba de copiloto, Gabriel, Hayden, Rámses y yo íbamos apretados en el asiento trasero—. ¿Y si los hubiese descubierto la policía? Ahorita estuviese pagando una fianza por allanamiento a instituciones públicas. ¿Qué mierda estaban haciendo?
Sentí...