—¿Te has vuelto loco?, ¿Por qué dices esas cosas? — cuestionó Aurora mirando fijamente a su ahora esposo. — Suéltame de una buena vez. — exigió.
Massimo rechisto, y Aurora vio con sorpresa la forma tan estúpidamente repentina en que se vio en esa incomoda posición. Massimo parecía un niño caprichoso...