Luggina abrió los ojos y poco a poco fue recuperando se.
— Doctor, por favor haga pasar a mi esposo.
El galeno salió hasta la puesta y se dirigió a Miguel Ángel.
— La señora solicita a su esposo.
Lucciano automáticamente de un solo estaba parado en la puerta.
— Soy yo doctor.
La mirada del...