Una semana después Luginna estaba de regreso a la mansión Lombardi. En brazos de Lucciano fue llevada a la sala de Star.
Todos estaban embelesados con sus sobrinos y los abuelos muy consentidores.
—Abuelo dos. ¿Me enseñarás a ser un doctor de niños?
— Por supuesto que sí.
— Y el abuelo tres...