Llegaron al estacionamiento de la universidad, Luggina miró a lo lejos al
profesor.
"¡Joder! Ahí viene, como lo voy a mirar, si supiera lo que me hizo en sueños, el infeliz estaría muy contento"
- Pero que carajos estoy pensando.
Se cuestionó en voz alta.
-¿La princesa ahora habla sola? Deja a ese hombre...