Después de esa noche inolvidable Lucciano y Luggina volvieron a la mansión Lombardi.
Luggina durmió durante el trayecto a casa. Al llegar Lucciano bajó y la llevó en brazos a la habitación principal.
El entró y la dejó muy despacio en la cama.
" Hermosa, única, perfecta."
" Y es tuya, solamente tuya."
Se decía...