Lucciano arregló su ropa y ayudó a Luggina a vestirse. El tiempo de estar en el aire se terminaba.
Acarició sus mejillas y besó sus labios
— Fue mejor que el sueño. — Susurró sobre sus labios.
— Ya lo creo profesor.
Bajaron del globo y el cielo se abrió en una fuerte lluvia.
Corrieron...