Narra Alondra Ferreyra
Cuando me calmé un poco, volví a la llamada con Axel. No lo podía dejar en espera por siempre.
–Axel, te pasaré la dirección de dónde estoy viviendo ¿Tienes donde anotar? – Le pregunté – Para que vengas ahora, por favor.
–Claro que sí, cariño – Respondió tranquilamente – Pásamela...