Narra Alondra Ferreyra
–Pasen chicos, adelante – Les dije emocionada al abrirles la puerta.
–Sí, adelante. Están en su casa –Les dijo David.
–Gracias – Nos respondieron ellos y después entraron a la casa de David.
Estuvimos platicando en la sala y compartiendo botana y refresco, después pedimos unas pizzas para cenar. Para terminar...