Narra Alondra Ferreyra
Después, cuando me pude calmar algo, subí con Carmen a que me prestara algo decente para poder salir con Sabadelle y me maquilló un poco para cubrir mis lágrimas que amenazaban con volver a salir de mis ojos.
–Qué bonita estás Alondra, te espera abajo un galán – Dijo...