—Hola, preciosa mía.
—Hola.
Empiezo a prepararme. Sé lo que va a pasar, o espero saberlo.
Pierde la batalla y me pone los pelos de punta con su sonrisa, flexiona los brazos y desciende
para darme un fuerte beso en los labios.
—Adiós, preciosa mía.
Sus poderosos brazos se tensan al instante y me lanza al...