—Yo también —dice con suavidad—. Mucho.
—¿Dónde te habías metido?
—Eso no importa, Addison.
—A mí sí —replico sin agitarme.
—He vuelto. Eso es lo único que importa. —Me toma del culo y me acerca más a él. Sí, es verdad. Pero no por ello siento menos curiosidad. Y el hecho de que no...