Me observa atentamente durante un buen rato antes de que su frente toque la mía y sus labios se deslicen hacia arriba, contra mi ceño.
—Ve a trabajar, Addison. —Retrocede.
Me voy. Lo dejo en la acera y entro en la editorial todo lo rápido que me permiten mis piernas temblorosas.
Cruzo el...