—Hummm. ¿Necesitas un polvo para hacerte entrar en razón? —sugiere, y se mete mi pecho en la boca.
Ni hablar. Acepto el polvo, pero no pienso ir al hotel. Aunque, si empieza a follarme para hacerme entrar en razón, estoy jodida de más de una manera. Es capaz de hacerme decir...