—Hummm. Cacao, nata y sudor —dice con voz ronca.
Me estremezco bajo sus ojos penetrantes y siento el clítoris encendido mientras me retuerzo contra la encimera bajo su embriagadora mirada. Levanto los brazos para atraerlo hacia mí. Necesito tocarlo. Me deja tocarlo, sus labios caen sobre los míos y apoya...