—¿De verdad?
—Sí. Lo siento.
—¿Quieres que te toque?
—Sí.
Se vuelve hacia mí de prisa, me empuja contra la pared de espejos y me cubre por completo con su cuerpo. Me siento mejor al instante. No ha sido tan difícil.
—Empiezas a entenderlo, ¿verdad? —Sus labios están a punto de rozar los...