Eso me hace reír, y más cuando Nick da un respingo de disgusto y le arrebata los sobres de
entre los dedos arrugados.
—Sí, es muy lindo —confirmo. De repente soy capaz de articular una frase entera—. Pero yo
creo que vas a echar de menos a Clive, ¿no, Cathy?
—¡Para nada! —Saca los...