Justo cuando me dispongo a ir al indio a por algo de comer, Laura aparece ante mí.
—¡Entrega para Addison! —me grita, y deja una caja sobre su escritorio. ¿Qué es esto? ¿Cómo saben que estoy en la editorial?
—Gracias, Laura.
—Cuéntame, quién era ese hombre. —Pone las manos sobre la mesa...