Se baja el cuello de la camisa y se frota la barba de tres días. En dos minutos no tenía tiempo de
afeitarse.
—¿Te has tomado el ácido fólico?
—Sí —gruño.
—¿Has desayunado?
Me doy unos golpecitos en el bolso.
—Cómetelo —me advierte, y me toma de la mano—. Despídete de Cathy.
—¡Adiós, Cathy!
—¡Adiós, querida! ¡Adiós, mi...