Su enorme pecho se expande y levanta la mano para quitarse las gafas. Ojalá se las hubiera
dejado puestas, porque la extraña visión de sus ojos confirma mis temores. Está preocupado, y eso
no le pega al grandullón.
—Nick, tienes que venir aquí ahora mismo. Deja que la policía se encargue.
Marck separa el...