—No sé qué he hecho para merecerte.
—Tú me lo recordaste.
Sonríe suavemente y después me mira con picardía.
—Me gusta tu vestido.
Mete la mano por el interior de mi muslo y la desliza por dentro de mis bragas.
—A mí también me gusta.
Joder, ya estoy jadeando otra vez. Dejo caer el bolso al...