Después retira la mano y me propina un puñetazo. Grito y mi cuerpo se dobla para protegerse.
Me cubro el vientre con los brazos en un intento de resguardar a mis pequeños. Ella también está
gritando, y me saca de los pelos del despacho de Nick al inmenso espacio diáfano del ático.
—¡Deberías...