Observo con aprensión cómo Dan mira a su alrededor y Mark
intenta acompañarlo a la salida, pero él no se mueve, ni siquiera ante el grandullón.
El pecho de Nick me golpea la espalda. Me toma y me hace girar en sus brazos. Está enfadado.
—¡Joder, mujer! ¡Vas a provocarles daños cerebrales a...