—Gracias, Luigi —sonríe Nick con educación. Me lanza una mirada inquisitiva, pero la ignoro y sonrío agradecida a Luigi. Es igualito que Tomás.
Revuelvo la pasta con el tenedor. Huele a gloria, pero estoy tan confusa que se me ha
cerrado el estómago. Jugueteo con ella un momento y luego pruebo...