—¿Qué tipo de acuerdo? —pregunto. Entonces veo que se agacha y toma un cárdigan—. De eso,
nada, White. Me desmayaré del calor.
Lo deja caer exagerando la furia de un modo ridículo y teatral y se levanta.
—Vale, pero no me hago responsable si algún idiota te hace ojitos.
Lo observo perpleja. Está delante...