—Nick, de verdad que te necesito en la oficina —insiste.
Él gruñe y mentalmente deseo que la pise como a un felpudo.
—¡Lily, por favor! —masculla poniéndose de pie—. Nena, ¿prefieres quedarte aquí o venir conmigo?
No la estoy mirando, pero sé que ha puesto cara de asco y, aunque me encantaría tocarle...