—Ahí tienes. —Le doy el test, lo toma y me pasa otro—. ¿Qué?
Frunzo el ceño al verlo.
—Te lo he dicho: a veces fallan. Vamos.
Miro al cielo, desesperada, pero tomo el puñetero stick y repito la operación. En cuanto he
terminado, me pasa un tercero.
—¡Venga ya!
—Uno más —dice quitándole la capucha.
—Hay que...