—¡Esa boca! —Su voz atronadora se hace más aguda a medida que se une a mi placer, y me suelta el pelo antes de hundir el puño en el colchón. Se adentra en mí todo lo que puede y se queda ahí, con la cabeza echada hacia atrás.
Ruge.
Siento...
—¡Esa boca! —Su voz atronadora se hace más aguda a medida que se une a mi placer, y me suelta el pelo antes de hundir el puño en el colchón. Se adentra en mí todo lo que puede y se queda ahí, con la cabeza echada hacia atrás.
Ruge.
Siento...