Permanezco en silencio, Nick y Tom también, pero mi tía no. Nada de eso: acaba de
empezar. Lo sé por cómo toma la copa de vino y por cómo respira hondo para tomar aire.
Y entonces empiezo a preocuparme porque abre unos ojos como platos y dirige la vista hacia mi
hombre.
—Se casaron...