—No. —Me aprieta fuerte y yo me encojo. Hay agua por todas partes—. Dime que vendrás.
—¡Nick! ¡No! —Me echo a reír cuando su mano llega a mi cadera—. ¡Para! —Por favor —me ronronea al oído.
Dejo de resistirme. ¿Por favor? ¿Lo habré oído mal? Me quedo petrificada. ¿Nick White ha dicho...