Cierro los ojos e intento recobrar el aliento. Entro en una especie de coma por agotamiento.
El teléfono que hay junto a la cama empieza a sonar y abro los ojos de golpe. «¡Lucas!» Me arrastro hasta el cabezal y contesto:
—Déjalo subir, Clive.
Corro escaleras abajo, sintiendo una mezcla...