—¿Y si dejas de pensar y actúas? —Elevo las caderas para mostrarle que me gustaría que me
hiciera algo más que besarme. Sus movimientos van a hacer que vuelva a calentarme. Sigo
palpitando y apretando su erección dentro de mí.
—¿Me está dando usted órdenes, señora White?
—¿Me está rechazando, señor White?
—No, pero...
—Ya sé...