—Ay, Dios —mascullo.
—¡Addison!
—ruge al tiempo que vuelve a golpear la puerta.
Cruzo
a toda prisa el salón para ver a través de la persiana y veo a Nick mirando
fijamente hacia la ventana. Está muy agitado. Pero ¿qué le pasa a este hombre?
Puede
quedarse ahí fuera toda la noche si quiere porque no...