Él ralentiza las arremetidas para que ambos comencemos a descender de nuestras maravillosas nubes y yo lo retengo con fuerza. Mis músculos internos se contraen a su alrededor mientras él traza círculos suaves con la cadera.
—Mírame —me ordena suavemente. Inclino la cabeza para mirarlo y suspiro de felicidad mientras...